
Ayer pasé por alto un dato importante: vi primer capítulo en versión original sin necesidad de subtítulos. Qué dominio del inglés, ¿no? No necesariamente, de hecho, no. Fue Dos hombres y medio, el capítulo 6×15 lo que significa que he visto casi seis temporadas con subtítulos, lo que a su vez significa varias cosas:
- Estoy acostumbrado a cómo hablan los actores y algunas frases hechas que probablemente no hubiera entendido.
- No es una serie precisamente difícil en cuanto a lenguaje.
No lo hice por vicio, simplemente quería ver cuánto era capaz de entender sin necesidad de subtítulos sólo de oído y el resultado creo que ha sido bastante satisfactorio ya que entendí hasta el 90% de todo lo que decían, más o menos. Desafortunadamente, aún estoy bastante lejos de no necesitar subtítulos para otras series… sólo hay que ver lo poco que entiendo de las canciones aunque ahí hay cierta dificultad añadida.

El 12 de enero me decidía por fin a ver esta serie tras haberme abonado a las sitcom con Worst Week. Dos hombres y medio ha sido, sin duda una de las mejores series que he visto en mucho tiempo y con creces; Charlie Sheen se ha convertido en uno de mis nuevos ídolos junto al niño -ya no tan niño- de la serie.
Si echamos la cuenta, he tardado 21 días en ver un total de 128 capítulos en plena época de exámenes lo que, en contra de la creencia, no ha sido una irresponsabilidad por mi parte ya que casi siempre veo algo antes de dormir o en su defecto, mientras realizo el obligado avituallamiento.
Afortunadamente, no es un punto y final. La serie está teniendo éxito y el fin no se ve cercano, por el momento; la sexta temporada de hecho aún no ha finalizado y si mis cuentas no me fallan, esta misma semana podré ver un nuevo capítulo sólo que ahora ya no podré tener un colchón de capítulos para ver en cualquier momento. Siempre me quedará volver a ver algunos episodios… y ahora, a retomar todo lo que he dejado de ver (no me creo ni yo que haya dejado a Jack Bauer de lado).