Iba a titular esto El final del fin, pero no es del todo apropiado… más bien, ya lo hice otra vez. Por eso mismo me conformo con que sea un final; bueno, malo o indiferente, pero un final. Esta semana es el preludio, el preludio de lo único que he estado esperando durante estas últimas semanas y de lo que no esperaba, precisamente.
No me gusta la idea de tener exámenes tan pronto, pero cuanto antes… mejor. Quiero quitarme la presión (por decir algo, porque últimamente nada de nada) y tener unas vacaciones placenteras aunque sea a partir de octubre, aunque como de costumbre, no serán ni todo lo placenteras que cabría esperar ni tan largas como me gustaría (no, no creo que hasta enero sea posible). Eso sí, lo que sí intentaré hacer -aunque tenga la intención de fracasar- es aprender de los errores.
No tengo aún la perspectiva necesaria, pero creo que puedo dar un adelanto bastante fiable y adecuado a las circunstancias: me ha decepcionado considerablemente el verano. Empezó mal, muy mal… a lo mejor luego mejoró y aún no tengo claro cómo ha acabado, pero desde luego, si fuese por las últimas horas sería un desastre.