Las clases comenzaron la semana pasada y lo cierto es que aún no he tenido todo el tiempo que me gustaría desde entonces, aunque quizás en ello ha influido el hecho de que me ha sido imposible bajar de las 9 horas de sueño diarias, desde octubre soy lo peor.
Durante esas 9 horas de sueño, y desde el pasado 19 de enero, me ha dado tiempo a soñar tres veces con la nota de un examen del que por fin hoy he sabido la nota, un 3,1. No me preocupa en cierto modo pero sí que me jode porque me obliga a “madrugar” los miércoles para ir a clase de 12:30 a 14:00.
Podría extenderme más comentando mis planes para recuperar mi situación o de cómo no entiendo muchas situaciones, pero vamos a dejarlo en que me he propuesto un 10 de 10 en junio y eso implica ciertos sacrificios.