Un monstruo viene a verme: las fases del duelo

Hace más de un año que no me atrevo a ver una película en calidad Screener (aunque sea sólo el audio y la imagen sea más que decente) pero la verdad es que me he atrevido con Un monstruo viene a verme. Vaticinaba que tenía un poco de autofustigamiento y así ha sido en cierto modo pero lo que es innegable ha sido de las mejores películas que he visto en los últimos tiempos. Ese tipo de películas que te deja algo tocado cuando terminas de verla… lo suficiente como para ponerte a escribir en un sitio en el que lo último público que escribiste era de tu disco favorito de Quique González. Sí, a ese nivel está la película.

El comienzo de la película ha sido un poco lento, de eso que no acabas de sumergirte en la historia porque no sabes por dónde va a ir… hasta que termina la primera historia. De hecho, a partir de ahí han empezado a aflorar recuerdos de una conversación que tuve sobre esta película hace unos meses aunque fue tan breve pero en la que se concluía la misma sensación que he tenido al final de la misma.

Sin entrar a valorar el apartado técnico, ha sido de esas pocas películas que he visto que intercalan animación con imagen real y que me ha acabado gustando enormemente. La banda sonora también es espectacular, al igual que lo es la manera de enfocar las distintas historias. Pero quisiera analizar esto desde otro punto de vista más profundo: las fases del duelo. Creo que esta película es altamente interesante desde el punto de vista académico (no para el alumno, claro) sobre cómo afrontar el duelo con un niño puesto que en la película se ve cómo afronta algunas etapas de las fases del duelo hasta que llega a la más cruda realidad: el adiós, la aceptación… Claro está, esto es una mera interpretación que he hecho yo pero estoy seguro que la película da para mucho más.

Lo más difícil es decir la verdad…


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