Conducir es como jugar al GTA

Nunca he entendido ni probablemente entenderé la fiebre GTA. Sí, no me parece un mal juego y en su día innovó pero en las pocas ocasiones que he tenido de jugar a algún juego de la franquicia no me ha entusiasmado y si he acabado jugando ha sido casi por obligación y porque “ya que tenía el juego…”. No le veo demasiado sentido a un juego en el que los objetivos son en cierto modo opcionales, puedes ir a tu bola, atropellas a la gente, etc.

En su momento puede llegar a hacerte gracia, como en su día me gustó Carmageddon (y aún creo que me gustaría pero sólo para un rato) pero… le faltan muchas cosas. Aún así, es uno de los juegos más jugados y vendidos del mundo y su impacto social es tal que hace poco fue mencionado en la serie Dos hombres y medio en el tercer capítulo de la séptima temporada, concretamente en esta escena:


Seguramente será difícil de pillar así que aquí ésta parte de la transcripción de la escena:

“Yo dije: No”
“Y yo dije: ¿Por qué no?”
“¿Por qué no?”
“No tengo que darte una razón”
“Papá, conseguí permiso de aprendiz para conducir. Pero Mamá no me dejará conducir su coche.” [Por lo que deduzco, y sin investigar, en Estados Unidos se puede conducir siendo menor de edad siempre que vayas acompañado por un adulto]
“Sólo porque den permisos de aprendiz para quinceañeros no significa que estés preparado para conducir”.
“Venga ya, he estado conduciendo durante años. GTA 1, GTA 2… Y nunca he atropellado a nadie exceptuo chulos y putas del crack”
“Jake”
“Perdón, prostitutas del crack”
“Vete a hacer los deberes”
“¿Después me llevarás a conducir?”
“Ya hablaremos de eso”
“¿Cuándo?”
“Vete a tu habitación y ya está.”
“Estoy disponible ahora.”
“Que te vayas.”
“Joder, si supiera hacer un puente a un coche de verdad ya estaría muy lejos de aquí…”

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