No sé cuántos artículos escribiré sobre esta serie, pero cualquier cantidad sería ínfima. Me gusta. Mucho. Es una de las cosas que más he echado de menos durante estos últimos meses y esta octava temporada de Dos hombres y medio ha empezado mejor que nunca. ¿El segundo capítulo? Sublime. Hacía mucho tiempo que no me reía con una serie tanto como con ésta y en especial con este capítulo.
Es que esta serie es una de ésas que sabes que tiene algo. La trama es más o menos predecible pero consigue sacarte una sonrisa aún así porque tiene un giro inesperado, un gag brillante o una brutalidad.