No es un gol de Cristiano Ronaldo, pero tiene cabida aquí. Ni siquiera es un gol de Guti, pero lo cierto es que la sensación es que el gol es 99,9% suyo. Siempre he dicho que lo fácil es intentar cosas cuando no hay nada en medio: muchos de los jugadores de torneos infantiles como Brunete despuntan porque no sienten la presión y se atreven a hacer cosas, las mismas cosas que hacen cuando juegan simplemente por diversión. Cosas que si te salen mal en el fútbol profesional puedes acabar sin jugar un partido más con tu equipo.
Muy pocos son los que se atreven y menos aún los que le sale bien, sólo aquellos que son verdaderamente especiales. Guti, lo es. También es otras muchas cosas, y no buenas precisamente, pero cuando quiere, es el mejor. Nadie ha sido justo con él y su actitud y conducta tampoco ha ayudado, pero nadie dijo que lo justo existiese. Esta noche ha hecho una de esas cosas que aún son capaces de sacar esa sonrisa, ese “subidón”, aunque sólo sea durante 5 minutos.
No voy a ensalzar más la jugada, pero como bien dicen algunos periódicos: “la jugada será recordada durante muchísimos años”. Los mismos años que recordaré el gol que Zidane marcó en la novena copa de Europa del Real Madrid, probablemente el mejor gol de su carrera deportiva y no sólo por las circunstancias. Es una de esas escenas que siempre tendrás grabadas en la mente. Lo bueno dura poco, lamentablemente.